A medida que las empresas siguen acelerando su transformación digital, la forma en que se distribuye el software —y cómo se paga— está evolucionando. Tradicionalmente, el software requería una inversión inicial considerable, con licencias que se adquirían por separado y un servicio de asistencia que se gestionaba de forma independiente. Este enfoque solía suponer un obstáculo para su adopción y frenaba la innovación.
El nuevo modelo de suscripción cambia eso.
En lugar de realizar una gran inversión inicial, los clientes pagan una cuota periódica (OPEX) que incluye todo lo necesario para gestionar y ampliar con éxito su software: licencias, asistencia técnica, formación y actualizaciones periódicas. El resultado son aprobaciones más rápidas, menores costes iniciales y una solución que se adapta a las necesidades operativas reales.
La flexibilidad es el eje central del modelo. Cada 12 meses, los clientes pueden revisar su configuración, añadiendo nuevas soluciones a medida que crece su negocio o eliminando aquellas que ya no necesitan. Esto garantiza que las empresas solo paguen por lo que utilizan, al tiempo que se mantienen preparadas para crecer cuando surjan nuevas oportunidades.